Un giro radical en la movilidad y la gestión
MOVILIDAD SOSTENIBLE
Lanzarote apuesta por las guaguas eléctricas para proteger su entorno volcánico del exceso de coches privados diarios.
TURISMO RESPONSABLE
Caldera Blanca y Volcán del Cuervo sufren una presión turística insostenible que ahora se intenta revertir con transporte eficiente.
PROTECCIÓN AMBIENTAL
Senderos degradados, laderas dañadas y flujos masivos exigen una gestión más respetuosa con los paisajes protegidos.
EDUCACIÓN TERRITORIAL
Quien conoce un territorio, lo ama. Lanzarote reclama más educación para sensibilizar y enseñar a cuidar el entorno, limitando el acceso sin restringir la experiencia.
La nueva era de la movilidad en Lanzarote
Lanzarote no puede más. Aunque ya en 1995 se daba la voz de alarma y la isla se comprometía internacionalmente al firmar la Carta del Turismo Sostenible, con el paso de los años ha sucumbido al turismo masivo e invasivo. El artista y activista César Manrique lideró un movimiento adelantado a su tiempo, y hoy, tres décadas después, Lanzarote busca recuperar su papel como referente de turismo responsable, impulsando cambios significativos en movilidad y sostenibilidad.
La alta dependencia del transporte privado contrasta con la falta de transporte público a muchos de los puntos turísticos neurálgicos como el Volcán del Cuervo y Caldera Blanca. En 2023 la isla contaba con 137.528 vehículos matriculados, un parque móvil que ha continuado creciendo, alcanzando los 141.186 vehículos en abril de 2024. Es decir, hay 865 vehículos por cada mil habitantes, según el Centro de Datos de Lanzarote.
El Volcán de El Cuervo, en Tinajo, por ejemplo, sufre una sobrecarga de visitantes del 56%, según un estudio del Cabildo de Lanzarote. La falta de control en el aparcamiento y acceso a los senderos agrava esta situación, aumentando el riesgo de deterioro del entorno natural.
La solución pasa por revisar y regular el modelo de movilidad, promoviendo el uso del transporte público y buscando alternativas sostenibles que protejan tanto el bienestar de los residentes como el valioso patrimonio natural que Lanzarote ofrece al mundo.
Contra la saturación, guaguas lanzaderas
Francisco Fabelo Marrero, coordinador del área de Paisaje y Soberanía Alimentaria del Cabildo de Lanzarote, advierte sobre el desequilibrio creciente entre la presión turística y la capacidad del territorio para sostenerla. En su apuesta por una gestión ordenada y sostenible, esta entidad apoya un sistema de guaguas lanzaderas eléctricas para acceder a espacios naturales.
La afluencia masiva de visitantes ha sobrepasado la capacidad de carga de muchos enclaves naturales del interior de la isla, como Caldera Blanca o el Volcán del Cuervo y, aunque la mayoría de turistas respetan las normas, un pequeño porcentaje transgrede los senderos y deteriora el entorno. “Ese 10% que cambia elementos de lugar o se sale del camino deja una huella”, explica. Por eso, el Cabildo trabaja en el proyecto piloto de acceso regulado mediante guaguas lanzaderas desde Tinajo, que limita el número de visitantes por hora y garantiza así la conservación del paisaje.
Fabelo adelanta que el sistema estará en marcha este año, funcionará a con reservas previas a través de una aplicación móvil, e incluirá un horario de cierre para permitir labores de mantenimiento. Según los estudios de capacidad de acogida, espacios como el Volcán del Cuervo, que hoy puede tener hasta 300 personas simultáneamente, deberían recibir solo entre 50 y 80 visitantes. “Si hay 300 butacas en un cine, no pueden entrar mil personas. Pues esto es igual”, sentencia Fabelo.
Ama, conoce, protege
Ignacio Romero (Nacho) es biólogo, divulgador ambiental y fundador del proyecto Senderismo Lanzarote, y desde hace 20 años se ha embarcado en la tarea de visibilizar el valor del patrimonio natural y cultural de la isla. Su enfoque se ha centrado en la educación y la sensibilización, especialmente entre escolares y población local, aunque también ha colaborado con grupos turísticos interesados en comprender de verdad el territorio que pisan.
“El amor por la naturaleza lo llevo desde desde pequeño. Eso me empujó a estudiar biología, especializarme en gestión ambiental, pero con el paso del tiempo, al regresar a la isla, me di cuenta que estábamos ya desvinculados”, explica. Esa desconexión en ascenso entre la población y su entorno fue lo que le motivó a emprender la tarea de descubrir toponimias, el bagaje sobre los cultivos y saberes populares que estaban desapareciendo. Entonces empezó a recorrer la isla, entrevistando a mayores y recuperando la memoria oral de un territorio que había empezado a ser invisible para los propios lanzaroteños.
Lanzarote, y en especial el Parque Natural de los Volcanes, atrae a miles de visitantes que buscan paisajes volcánicos imponentes como la Caldera de los Cuervos o Caldera Blanca. Pero el turismo masivo está dejando huella. “La afluencia descontrolada degrada el terreno, destruye líquenes y rompe veredas centenarias”, advierte. Romero relata con pesar cómo veredas usadas por sus abuelos han sido arrasadas por motos o mal uso de senderistas, comparándolo con una herida abierta en su propia piel.
Desde su visión local, el problema es estructural. La falta de regulación, señalización e información hace que muchos turistas entren al territorio sin preparación ni conciencia del impacto que generan. Aplaude el reciente proyecto piloto que propone limitar los vehículos privados mediante guaguas lanzaderas: “Es un primer paso necesario, pero necesitamos más”, dice. Para Nacho, el cambio real llegará con educación ambiental, centros de interpretación y guías especializados que expliquen por qué estos paisajes son tan frágiles y valiosos.
“Necesitamos una mayor puesta en valor del mismo y eso se hace con divulgación, con educación, con una concienciación ambiental de nuestra realidad”, apunta. “La persona que conoce un territorio puede amarlo, protegerlo y gestionarlo. Evidentemente, si lo desconoces, no puedes amarlo; y si no lo amas, no lo protegerás ni lo gestionarás”. Su mensaje final apela al derecho de las generaciones futuras de saber cómo se ha vivido y resistido en esta tierra volcánica.
Tinajo
Un referente en Canarias
El alcalde de Tinajo, Jesús Machín Duque, explica que la iniciativa surgió por la proliferación de senderos clandestinos y que cuenta con una financiación inicial de 1.650.000 euros procedentes de los Fondos Next Generation. No obstante, el coste total es de 2.800.000 euros, por lo que el Cabildo de Lanzarote y el Gobierno de Canarias se han sumado para sacar adelante el proyecto.
“Será un referente a nivel de la isla, y sobre todo con el tema de la capa de ozono, porque me preocupa la contaminación”, subraya el edil.
Además del componente medioambiental, el alcalde planea la instalación de un centro de interpretación sobre las históricas erupciones que modelaron el paisaje y la leyenda de la Virgen de los Dolores, muy arraigada en la identidad local. Paralelamente, se estudia una segunda fase con guaguas impulsadas por hidrógeno generado a partir del agua reciclada de la depuradora municipal. “Tinajo ha renunciado al turismo masivo para conservar su calidad de vida y ser un modelo de desarrollo rural sostenible”, concluye Machín.