Ciencia en la vid

Descubriendo el ADN vitivinícola de dos variedades estrellas de El Hierro.

Dos joyas con sello herreño

De las 21 variedades vitivinícolas únicas en el mundo que posee Canarias, dos de ellas, el Verijadiego Blanco y el Verdello de El Hierro, no tienen reconocimiento oficial.

Un patrimonio para preservar

Los estudios lo confirman. Conservar este material vegetal local es importante ya que forma parte del patrimonio vitivinícola y de la identidad como territorio.

El siguiente paso

Ya se ha demostrado genéticamente que ambas son variedades diferentes. La siguiente fase es demostrar que están libres de virus para poder certificar.

Pequeños viñedos de gran valor

Sin competir en cantidad, El Hierro apuesta por diferenciarse con la viticultura heroica, el orgullo rural, y la calidad de su producción.

Ciencia y memoria para encontrar el ADN del vino herreño

Identidad genética

Estudios científicos confirman que el Verijadiego Blanco y el Verdello del Hierro tienen un perfil genético claramente diferenciado.

Patrimonio vitícola

Estas variedades singulares forman parte del patrimonio vitivinícola herreño y deben conservarse para las futuras generaciones locales.

Salud vegetal

Actualmente se trabaja para asegurar que estas plantas estén libres de virus, condición necesaria para su certificación oficial.

Ciencia y tradición

El conocimiento científico se une al saber popular para proteger, valorar y dar futuro al vino herreño auténtico.

Verijadiego Blanco y Verdello de El Hierro, madre e hija

La Verijadiego blanco es una variedad de uva tan antigua como los primeros viticultores que pisaron la isla de El Hierro. A su lado, más joven pero igual de resistente, está la Verdello de El Hierro, una descendiente directa, nacida de la misma raíz genética, hija de la tradición y de los suelos volcánicos que la alimentan.

Poco se sabía de su linaje hasta que la ciencia se metió entre sus sarmientos. Los estudios realizados por el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICÍA), han determinado que estas dos uvas son únicas en el mundo. En el laboratorio se ha comprobado que solo existen en la isla de El Hierro, según explica Alfredo Hernández Gutiérrez, técnico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) de Vinos de El Hierro.

“El proyecto nace de la necesidad de que se reconozca a nivel enológico y fenológico la variedad estrella de El Hierro, que es el Verijaliego Blanco y luego pues su hija, que es el Verdello de El Hierro, que no deja de ser un cruce que se produce en El Hierro entre la Verijadiego Blanco y el Baboso Negro”, detalla el experto.

Riqueza genética

Canarias conserva un valioso patrimonio genético vitivinícola gracias a los viñedos en pie franco, originales de Europa, que sobrevivieron a la filoxera, una plaga devastadora que arrasó con la mayoría de las cepas europeas a mediados del siglo XIX.

La microbiota como pieza del terroir

La investigación liderada por el ICIA cuenta con la colaboración estrecha de la Denominación de Origen de Vinos de El Hierro y estudia la microbiota asociada al cultivo de la vid en El Hierro. Identificar y aislar levaduras autóctonas, responsables de la fermentación, podrían aportar una firma única al vino herreño, con aromas y matices irrepetibles en otros territorios.

Con este enfoque el vino herreño puede presumir de estar en la vanguardia del sector, apostando por la diferenciación a través de la investigación científica, sin perder el arraigo con el territorio, su gran seña identitaria.

“En El Hierro no competimos en kilos, competimos en autenticidad. Somos diferentes dentro de lo diferente. Por eso debemos demostrar con datos por qué nuestros vinos son únicos”, afirma Alfredo Hernández, técnico del Consejo.

Las condiciones de cultivo en la isla con pequeñas parcelas en terreno abrupto y trabajo manual, dan origen al concepto de viticultura heroica, es decir está condicionada por la dificultad del terreno. Verijadiego Blanco, sensible al sol y adaptada a barlovento, y su descendiente Verdello de El Hierro, se consideran activos estratégicos.

El estudio trabaja con cepas centenarias, extrayendo hojas, raíces y muestras de suelo. Con ellas se realizan análisis genéticos, de micorrizas y del terreno. Todo para conservar y revalorizar la biodiversidad vitícola herreña desde sus raíces más

Una hoja de ruta para el futuro

El trabajo de campo ha sido largo y meticuloso. Las muestras originales fueron enviadas en 2010 a Murcia, donde se detectó la presencia de virus en las plantas. Desde entonces, el Consejo Regulador, en colaboración con el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), trabajan en la obtención de cepas libres de virus para su certificación definitiva.

El proceso avanza lento pero es muy necesario. Implica varios años de reproducción y control sanitario para garantizar que las cepas estén completamente saneadas. “Estamos ahora mismo en esa fase de demostrar que las plantas están libres del virus, en este caso del jaspeado, del entrenudo corto y del enrollado”, detalla Hernández.

La Denominación de Origen es parte activa del diseño de una hoja de ruta para apoyar a los viticultores que cultiven variedades locales con incentivos y formación. «Hemos pasado de 114 hectáreas de viñedo en 2020 a 124 en la actualidad. Este año esperamos registrar diez más. Yo creo que hemos tocado fondo y estamos intentando eh salir a la superficie”, apunta el experto.

El futuro se construye con raíces antiguas. El Consejo Regulador espera que la recuperación y certificación de estas variedades impulse una nueva etapa para el vino de El Hierro que le otorgue mayor reconocimiento, mejor precio y una diferenciación que trascienda fronteras. “Nuestros vinos ya están recibiendo galardones internacionales. Eso significa que lo estamos haciendo bien. Ahora toca consolidar ese prestigio con ciencia, identidad y producto local al cien por ciento”.

“El objetivo no es solo lograr su reconocimiento como variedades comerciales, sino también que el consumidor descubra el valor de estas dos grandes uvas, que tantos premios y reconocimientos han aportado a nuestros vinos.»

Alfredo Hernández Gutiérrez

La Frontera

Los datos

En el mundo se elabora vino con unas 400 variedades de vid, aunque existen más de diez mil registradas de Vitis vinifera. El ser humano ha seleccionado apenas un uno por ciento para producir el 99 por ciento del vino que se consume. Es en ese pequeño margen donde Canarias, y en especial El Hierro, se vuelven excepcionales. En el archipiélago se cultivan 21 variedades locales, y casi el 40% de ellas proceden de esta pequeña isla, según datos aportados por el Consejo de Denominación de Origen de la isla.

Esa es la hoja de ruta. Diferenciarse con identidad y calidad. Salir al mercado con vinos que además de ser únicos, cuentan con respaldo científico y reconocimiento internacional. Los galardones que cada año cosechan las bodegas herreñas no son casualidad, sino el fruto del trabajo bien hecho y del respeto a un patrimonio vitícola ancestral. El resto de reforzar la singularidad herreña, puede convertirse en un modelo para replicar en el resto del archipiélago.