Memorias del agua

El testimonio de Domingo Tacoronte, el último custodio de las acequias que atraviesan las entrañas de Gáldar.

El agua ayer y hoy

De la cumbre a la costa. De la gestión primitiva al goteo moderno, los motores, los estanques, las desaladoras. El agua dejó de correr libre para reescribir otro capítulo.

Una infraestructura en desuso

Acequias, troneras, estanques, pozos, galerías, toda una infraestructura alrededor del agua que cayó en desuso, atestigua el aprovechamiento y agotamiento del recurso.

De la vara al IoT

La vara del acequiero se ha sustituido por el Internet de las Cosas y cada vez más, los agricultores integran la tecnología con sensores digitales y apps para gestionar el agua.

El agua desalada

Las plantas desaladoras como solución a la escasez, combinadas con análisis de datos y sensores, permiten una gestión hídrica inteligente y sostenible.

Del naciente a la memoria, innovación y gestión hídrica

Génesis hídrica

El agua provenía de lluvias, pozos y nacientes en la cumbre, canalizándose hasta las zonas bajas agrícolas de Gáldar.

Distribución tradicional

El reparto de agua se realizaba mediante troneras con la figura del acequiero, respetando derechos históricos y turnos.

Innovación tecnológica

Sistemas de riego por aspersión y goteo, plantas desaladoras y sensores inteligentes; una gestión más eficiente del agua.

Cambio cultural

La modernización hídrica ha transformado el vínculo con el agua, combinando herencia agrícola y avances en sostenibilidad actual.

Domingo Tacoronte González, el último acequiero de Gáldar

Cuando Domingo Tacoronte González habla de su relación con el agua, una emoción inesperada asoma en forma de pausa. Es el último acequiero de la Heredad de Aguas de la Vega Mayor de Gáldar. Tiene 81 años y pese al paso del tiempo y el enorme vuelco que ha experimentado el manejo del agua, sigue ligado a su oficio con la misma naturalidad con la que antaño el agua corría por las acequias.

“El acequiero se encargaba de limpiar todos los riegos desde Guía hasta Gáldar, eliminando el limo y hacer los repartos de agua. Empecé en este oficio en el año 66. Resulta que tenía un pariente que se dedicaba a la construcción, y como yo trabajaba en la labranza para Mr. Leacock, le pregunté si tenía algo para mí. Me dijo: ‘Pues mira, en la construcción no te voy a dar, pero tengo un trabajo bueno… ¡coño, que todo el que mando allí pelea con las mujeres cuando están lavando y se marcha!'», relata.

Los lavaderos eran espacios públicos, abiertos, donde las mujeres iban a lavar y socializaban. “Aquello se llenaba los lunes y los martes. Por eso yo aprovechaba e iba de madrugada y dejaba todo limpio para no pelear con las mujeres porque se les revolvía el agua y no podían lavar”, narra entre risas.

La Heredad

La Heredad de la Vega Mayor de Gáldar, establecida en 1505, es una de las más antiguas de Canarias. Gestionaba el reparto de aguas provenientes de manantiales y barrancos entre los agricultores de la comarca, regulando su distribución mediante ordenanzas y una estructura organizativa que incluía alcaldes de aguas y jurados.

Agricultura inteligente

El tinerfeño Nicolás Hernández Guerra de Aguilar ha convertido la finca de plátanos Los Aguilares, en Gáldar, en un verdadero laboratorio a través de Kaampo, una plataforma agrotecnológica que nació de forma casi accidental y que hoy lidera una revolución silenciosa en Canarias, combinando datos, sensores e inteligencia artificial.

“Nos tuvimos que hacer cargo de estas fincas de forma remota desde Tenerife, entonces aprovechando mis conocimientos en informática dije, ‘ voy a desarrollar una pequeña aplicación casera para poder gestionar esta explotación desde aquí’”, cuenta Nicolás.

Y así, lo que nació como un experimento, se convirtió en una plataforma capaz de gestionar toda la información que se genera en una finca. Con esto, Nicolás está consiguiendo que los saberes de sus ancestros y los agricultores, se almacenen en un sistema que luego se puede compartir.

Para el control del agua se emplean contadores telemáticos que transmiten en tiempo real la cantidad de agua que circula por las tuberías, así como sensores de presión en sus extremos, capaces de detectar una posible rotura o fuga si se produce una bajada repentina de presión.

También se han instalado sensores de humedad en el suelo, que indican si la planta realmente necesita agua o no, evitando así riegos innecesarios. A esto se suma el servicio de predicción meteorológica, que permite tomar decisiones inteligentes si se prevé lluvia y en definitiva, ahorrar.

El agua ayer y hoy. De lo ancestral a lo digital

El funcionamiento de la red hidráulica ancestral de Gran Canaria es un ejemplo de ingeniería tradicional y adaptación al entorno. Con los pocos recursos disponibles en su época, las comunidades locales realizaron la labor monumental de canalizar el agua que brotaba en las fuentes de la cumbre hasta las tierras agrícolas de Gáldar. Este sistema, de notable complejidad, pone de relieve la capacidad técnica y la organización social que tenían para gestionar este recurso vital en un territorio abrupto y con escasas precipitaciones.

“La heredad empieza ahí arriba en la cumbre. El agua venía toda por el barranco abajo y era todo de nacientes. En Las Boticarias entraban los riegos. Luego ya fueron disminuyendo todos los nacientes”, rememora Domingo.

Uno de los herederos del conocimiento del agua en Gáldar, es Antonio Tacoronte Guerra, hijo de Domingo. Desde su niñez acompañaba a su padre a trabajar limpiando las acequias y veía a la gente visitarlos en su casa para “que le echen el agua” o para llevarle regalos en agradecimiento por su labor de reparto.

«Había un reparto que se hacía por la mañana, a las nueve, en Gáldar. Estaba la tronera de la cuarta, que indicaba que había una cuarta de agua. La tronera se dividía en bocas: había bocas de una asada, de media asada y de una cuarta. Pues bien, al Ayuntamiento le pertenecía una cuarta de agua fija. Viniese el agua de donde viniese, esa cuarta era siempre del Ayuntamiento», explica Antonio.

El relato de Antonio da cuenta del gran impacto que tuvo la canalización del agua y cómo se transformó la economía del municipio gracias al empuje de la agricultura en la zona baja, especialmente con el cultivo de plátanos. Fue en los años 80 cuando se incorporó el sistema de riego por goteo, dando un vuelco significativo en la forma de gestionar el agua.

En un principio, el riego se destinaba sobre todo a cultivos como la platanera, pero con el tiempo y la diversificación agrícola, se introdujeron nuevas técnicas adaptadas a otros tipos de cultivos, como la lechuga. Fue entonces cuando comenzó a utilizarse el sistema de riego por aspersión, quedando atrás el antiguo riego por inundación.

Antonio explica que además del sistema de pozos ubicados en la parte alta del municipio que alimentaban la tierra de la zona baja, también se usaban pozos de agua salobre, algunos de ellos aún en funcionamiento. En la finca Los Aguilares, donde Antonio trabaja como encargado, cuentan con uno de esos pozos, que han transformado en una planta desaladora. Disponen de agua propia, que tratan mediante un sistema de ósmosis inversa, una de las grandes ventajas de la tecnología actual.

“Yo me pasé una tonga de días durmiendo dentro del coche en un Land Rover que yo tenía, y venga lloviendo todos los días y tenía que estar pegado ahí. Dormía poco porque el agua no me dejaba. Tenía que estar corriendo pa’ arriba y pa’ abajo, si no se me tupía todo y en menos de nada el agua se llevaba una pared”.

Domingo Tacoronte González
Acequiero de Gáldar

“La incorporación de la tecnología en una finca te facilita casi el 90% del trabajo”.

Antonio Tacoronte Guerra
Encargado de finca Los Aguilares
Gáldar

“Estamos intentando, por un lado, minimizar costes y, por otro, atraer gente más tecnológica. Quiero decir que se sientan atraídos por la tecnología en el sector agrícola”.

Nicolás Hernández Guerra de Aguilar
CEO de Kaampo

Gáldar

El agua en la nube

El Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) está permitiendo transformar radicalmente el modelo hídrico del archipiélago. La vara de los acequieros como instrumento de medida tradicional, ha sido sustituida por una gestión integral del agua, que pasa por la captación, tratamiento, distribución, depuración y reutilización, usando tecnologías punteras y respetuosas con el medioambiente.

La empresa Canaragua, a través de su marca tecnológica Dinapsis Canarias, lidera esta transformación estructural en Canarias, operando con más de 110 mil equipos IoT desplegados en su red, lo que permite monitorizar en tiempo real más de 600 mil variables. Esta impresionante capacidad de análisis continuo facilita la detección precoz de fugas, el control de caudales y la planificación del riego en función de sensores de humedad y previsiones meteorológicas.

Federico Cuyás Redondo, director de Dinapsis Canarias, sostiene que el conocimiento generado a través del uso de tecnologías aplicadas al territorio, actúa como una palanca para afrontar los retos de la Agenda 2030 y avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.