San Sebastián de La Gomera
San Sebastián de La Gomera, capital histórica de la isla y puerta de entrada a su territorio, representa uno de los lugares más emblemáticos del archipiélago canario. Desde su puerto partieron algunas de las rutas que conectaron Canarias con el mundo, y hoy la ciudad mantiene ese carácter de cruce de caminos entre historia, naturaleza y comunidad. Entre barrancos, palmeras y arquitectura tradicional, San Sebastián continúa construyendo su futuro combinando patrimonio, sostenibilidad y nuevas oportunidades para el desarrollo local.
El Barranco de La Laja, donde comienza nuestra ruta, constituye una de las principales cuencas hidrográficas de la isla y ha sido históricamente un espacio clave para la vida agrícola del municipio. A lo largo de su cauce existieron numerosos molinos hidráulicos que aprovechaban el agua del barranco para moler el grano y producir gofio, alimento esencial de la dieta tradicional gomera. El sendero que recorreremos atraviesa este paisaje cultural y natural, permitiendo descubrir la arquitectura tradicional ligada a las medianías agrícolas y uno de sus elementos más representativos: el Molino de Agua de La Longuera, el tercero de los siete molinos que llegaron a existir en este barranco.
Durante la jornada caminaremos por este entorno singular mientras se presentan a la comunidad de Rutas 2030 varios retos vinculados al territorio. Entre ellos destacan la recuperación y puesta en valor del Molino de Agua de La Longuera y de los recursos hídricos del barranco, la recopilación y documentación del conocimiento ancestral de los mayores del barrio de La Laja, verdaderos custodios de la memoria local, y la evaluación del impacto de especies invasoras como el rabo de gato (Pennisetum setaceum) en este ecosistema. Estos desafíos buscan conectar patrimonio, conocimiento y sostenibilidad para fomentar el uso del sendero, dinamizar el barrio y generar nuevas oportunidades de desarrollo para la comunidad local.
El entorno del Llano de los Jables, donde comienza nuestra ruta, es una llanura volcánica salpicada de pinos canarios que sirve de antesala a los imponentes conos volcánicos y coladas recientes. Desde ahí parte el recorrido que, atravesando parte del nuevo territorio surgido de la erupción, culmina en San Nicolás, donde los cambios geológicos y ecológicos se muestran en todo su dramatismo y potencial.
Durante la jornada caminaremos por un paisaje emergente y lleno de significados y serán presentados a la comunidad de Rutas 2030 varios retos de presente y de futuro: desde la creación de un entorno virtual en Tajogaite a partir de nuevas formas de cooperación público-privada, hasta la revitalización del patrimonio cultural ligado a la seda o innovadoras técnicas de captación de agua por niebla.